Joe Jefferis) escribió en el WSJ:
Todas la grandes civilizaciones, desde el comienzo de la historia, siguen un ciclo de progreso según la siguiente secuencia:
- De la esclavitud a la fe espiritual;
- De la fe espiritual al gran valor;
- Del valor a la libertad;
- De la libertad a la abundancia;
- De la abundancia a la complacencia;
- De la complacencia a la apatía;
- De la apatía a la dependencia;
- La dependencia a la esclavitud. "
¿Pueden imaginarse en que nivel estamos y qué nos espera?
Otra aportación importante la encontramos en una frase atribuida a José Ortega y Gasset, el mérito lo atribuyo a que en pocas palabras y en una época muy anterior a la actual, hace una descripción antológica de lo que nos pasa y nos va a pasar:
“La civilización no dura porque a los hombres sólo les interesan los resultados de la misma: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es el fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Sólo se aguanta una civilización si muchos aportan su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren gozar el fruto, la civilización se hunde.”
La tercera, y última, aportación en este tema, es una que leí en un comentario de un periódico digital, la persona de identificaba con el nombre “Abel Marín”. Este comentario me encantó por el contenido. la sencillez y convicción en la que se expresa:
“España está en situación diferente al resto de países desarrollados por que la nuestra no es una crisis económica, sino cultural con consecuencias directas en nuestra economía.
Debemos recuperar los valores y principios que nos permitieron alcanzar el bienestar y la senda de la prosperidad.
Principios como dar valor al esfuerzo personal, premiando el mérito y castigando del demérito (no exceso de subsidios), al ahorro (freno crédito fácil y sin sentido), al estudio y formación (becar a los mejores), a la puntualidad y cumplimiento de las obligaciones (castigar el absentismo laboral), respecto a los otros y sobre todo a los mayores y a los educadores, recordar que todo cuesta dinero nada es gratis (sanidad y educación) y aprovecharlo de buena fe, y sobre todo tener presente que todo lo que el Estado o la Administración Pública concede a un ciudadano es por que lo paga otro, y por tanto aprovecharlo responsablemente sin abusar, que defraudar no es “guay”, que disfrutar de una pensión exagerando una enfermedad es cutre y mezquino.
Quizás mis palabras parezcan huecas, pero creo en ello profundamente, como individuos actuamos según nuestras creencias, principios y condicionamiento mentales. Como sociedad actuamos según los valores, principios y cultura, las cuales tiene reflejo en las leyes y en como las interpretamos y cumplimos”.
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